Positivo: De adjetivo a verbo.

Ayer llegué al camarote, algo cansado y preocupado por todas las cosas que habían acontecido durante el día. Por un lado los temas de oficina, por otro la exposición de mediados de agosto y todos sus pequeños detalles, además de una caminata por la paz en la que estoy apoyando con la parte artística con un presupuesto muy apretado. Uf!

Parece el día típico de un citadino común y corriente, con apenas tiempo para almorzar, pero esta mañana cuando desperté, después de agradecer al creador por estar vivo y con todas mis extremidades completas, tomé un respiro y recordé, que estos días a los que yo llamo comunes, son realmente días extraordinarios, porque me presentan retos diferentes todo el tiempo, que siempre me enseñan algo nuevo. A veces son golpes duros al orgullo y otras veces palmadas en la espalda por un trabajo bien hecho, pero lecciones al fin.

Hace unos días platicaba con mi hermano y me contaba de su complicada jornada. Recuerdo que para darle ánimos le decía que muchas veces vemos todo muy complicado y queremos llegar a las respuestas complicadas, usando métodos complicados; pero buscar la simplicidad es clave en la gran mayoría de nuestras tareas, siempre que la acompañemos de una actitud positiva. Qué fácil verdad? No, para nada fácil, lo sé. Para mi no era sencillo levantarme y decir “actitud positiva” 3 veces y golpear mis zapatos esperando que se hiciera realidad.

Empecé a buscar esta actitud positiva para ver de dónde viene y me fui encontrando con cosas positivas en mi día como por ejemplo: el ascensor llegó de inmediato apenas salí de mi apartamento (no siempre es así), no había tráfico pesado y al llegar a la oficina, había recibido respuesta positiva de aquel caso complicado que me estaba preocupando tanto. Al mediodía no tuve que esperar mucho para conseguir almuerzo y mientras revisaba mi TL en redes, veía respuesta positiva a los últimos  posts que había publicado.

Al hacer el recuento de todas las cosas positivas que me habían pasado, terminaba viendo las negativas como aprendizajes. Mi actitud cambiaba.

Al final concluí, que no se trataba de decirlo solamente, sino de vivirlo. Aún sigo practicando, esto no es un tema de sólo un día, como todo hábito, toma su tiempo aprenderlo, pero si alguna vez escribo o digo alguna queja o comentario negativo, recuérdenme que escribí este post alguna vez. Sí! También es válido equivocarse y volver a empezar.

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