Mi primera mitad.

Llegamos a la mitad del año y empecé a ver los memes de gatos mirando el reloj y corriendo como locos de un lado a otro, porque han transcurrido ya 6 meses de este año y toca revisar si has cumplido las metas que te propusiste. Mi primera reacción fue: Caramba! a estas alturas ya debí haber hecho un par de viajes y debí avanzar en varias ilustraciones de un proyecto a largo plazo que tengo en mente. Aunque la velocidad a la que voy no es la que yo esperaba, lo cierto que las ideas siguen vivas y los proyectos aún no se han engavetado.

En estos 6 primeros meses del año, he aprendido varias cosas sobre como trabajar con líneas de tiempo para entregar proyectos, como manejar los conceptos visuales con clientes, manejar algunas situaciones difíciles y uno que otro “camarround”, que me ha permitido trabajar intervenciones artísticas en colaboración con amigos.

Aunque todo esto ha sido bueno para mí, las cosas no han sucedido al cien por ciento de acuerdo al plan; esto me lleva a elegir entre dos opciones: colapsar y darme la vuelta por donde vine o evaluar lo que ha sucedido hasta este momento y levantar un plan de acción.

Recuerdo que cuando trabajaba temas administrativos dentro de una oficina, era parte del proceso de gestión humana, hacer una pausa a mitad del año para evaluar el rendimiento hasta ese momento; ver el progreso de los proyectos individuales y replantear de ser necesario, las actividades siguientes. Justo en ese momento pensé: No me hace sentido armar todo un plan de trabajo a lo largo de un año, con metas interesantes, si al final de cada etapa de los proyectos, no hago una evaluación. No me refiero a una evaluación para ver si lograste o no la meta, sino una parada para analizar que cosas salieron bien y que cosas no, con la intención de canalizar mejor los esfuerzos o replantear las iniciativas en el desarrollo de cada proyecto.

Hacer esta pausa, no significa que perderé de vista la línea de tiempo; la necesito para que mi proyecto no se convierta en otro “post it” pegado a la lista de espera de lo eterno. En el camino me he ido dando cuenta que algunos de mis proyectos están teniendo diferentes afectaciones que debo considerar como: el tiempo que toma el desarollo de prototipos, los estudios de mercado, la calidad de los materiales, búsqueda de proveedores en fin, temas que son necesarios atender, pero que no suceden de la noche a la mañana.

Aquí es donde viene la parte del pánico. Estoy contra el tiempo, los recursos siguen agotándose y no veo los resultados. Pues bien, Lo que me toca hacer ahora es revisar de nuevo ese plan de trabajo, para entender si podré cumplir con esa meta inicial establecida, o si me tomará un poco más de tiempo/recursos. Lo importante es no perder la dirección de lo que quiero lograr.

Una buena amiga, con experiencia en esto, me contaba que en su taller de trabajo, llegaban clientes con ideas fenomenales, empezaban a armar sus prototipos, hacían versiones del producto final, pero en el camino se daban cuenta que necesitaban hacer cambios, cambios y más cambios. Esto alteraba las líneas de tiempo de los proyectos y  la desilusión de ver que no caminaban a la velocidad que querían, los hacía desistir. Eso me hizo recordar también las palabras de una emprendedora que admiro mucho, Nayleen Quintero de Santé Cutarras, quien me decía: No es una carrera de tiempo, sino de resistencia.

Al final del día, sigo sintiéndo una leve preocupación por no estar a tiempo según el plan, y pienso que no es malo, sino al contrario, bueno que se mantenga ese sentido de alerta en mente, pero sigo sintiédome animado a vivir el proceso y ver como va cambiando.

Mi lucha no es contra el tiempo ahora, más bien, mi lucha es a favor de mis sueños, que está forjando un camino a través del cual estoy aprendiendo mucho como emprendedor a punta de errores; como decían unos expositores de una de las charlas de FuckUp Nights, Lucho Morán y Fede Weitzman: Cometer errores es una parte importante del proceso, es mejor cometer todos los que se puedan ahora, cuando tus inversiones no son tan grandes; utilizar el dinero sabiamente y no rendirse.

Bueno, ha llegado el momento de evaluar! Que este proceso no se convierta en un verdugo que juzque que hicimos bien o mal, sino que se convierta en un espacio de análisis, donde seamos sinceros con nosotros mismos, aprendamos de lo que salió mal y nos permita hacer más de lo que salió bien.

Ahoy.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s