Justo cuando empezaba a acostumbrarme a snapchat, viene instagram a arruinarlo todo. Fue lo primero que pensé cuando vi aquella molesta barra de círculos sobre mi galería de fotos.

Entonces empecé a echar un vistazo a lo que el resto de la gente posteaba, y además de ver cortos sin pie ni cabeza, fue interesante oír las voces de algunos de mis héroes favoritos en las redes.

Lo cierto es que, historia tras historia, veía como la gente protagonizaba en estos cortos filmes de apenas unos segundos, su “interesante” vida. Algunos me hacían reír, otros me parecían cool y trendy, pero otros me agotaban con su largometraje cortado en pedacitos. En ese momento pensé: Haré mi película y publicaré mis cortos como todo el mundo para captar más atención y hacerme más “self-promotion”; pero después de un rato me fui encontrando con cuentas como la de @tomthinks en IG y @jotaka en Snapchat, donde estos tipos empezaban a documentar sus procesos creativos. Eso me hizo pensar, en la utilidad que le podía dar a estas herramientas para no sólo darme a conocer, sino generar contenido interesante que ayude a otros a crecer.

Mi pana @osfurniture que hace unos trabajos pasados de buenos con la madera, me consiguió unas tablitas para un taller en Casco Station de pintura sobre madera. Cuando subí la foto de agradecimiento, el escribió debajo: “we grow stronger” frase a la que yo añadí “together” como prefijo. De esto se trata! Me dije en la mente. Se trata de que crezcamos juntos celebrando el éxito de los demás, ofreciéndo nuestro conocimiento con humildad y cosechando con orgullo los triunfos de un trabajo hecho de corazón.

Pensé entonces que snapchat e instagram podrían convertirse en plataformas de coworking a través de las cuales yo pudiera compartir experiencias, procesos creativos y datos de interés que agreguen valor a la vida de los demás, o dicho de otra manera, vivir en comunidad y no en “selfismo”.

Yo creo en el trabajo en equipo, en hacer las cosas bien y con buena voluntad, porque como bien lo dice un refrán “Uno recibe lo que da” y también recibe con creces cuando comparte sin mirar cuanto.

Creo que desde siempre he sentido esa necesidad?  o inquietud de ayudar al que pueda con lo que sé. Quién no se siente agradado cuando recibe un “gracias” al ayudar a abrir una puerta, recoger los paquetes que se le cayeron a alguien o prestar un bolígrafo en el banco? Aunque sean pequeños los gestos, de alguna forma, en algún momento y lugar, son correspondidos CRÉANME!

Espero entonces verlos en redes sociales, comentando, haciendo críticas constructivas y, compartiendo sus experiencias, ya que juntos aprendemos más.

Ahoy.

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