Ego y Alma

Es sábado y salí a comprar algunos materiales para una pintura que debo entregar pronto. Un torrencial aguacero, típico de esta época del año, me tiene atrapado en un restaurante cerca de la Tienda de Materiales de Arte y mientras veo el agua caer, mi cabeza empieza a hacer un recuento de lo que ha pasado en la última semana…mes…semestre…año. 

Ya casi han transcurrido 12 meses desde que empecé el viaje de Ilustrador/Diseñador emprendedor y entre pocos aciertos y docenas de desaciertos, no escapo a la pregunta: Esto va a funcionar?

Hace poco me encontré con una muy querida amiga que me preguntaba: Y entonces, vas a regresar a trabajar o vas a seguir con los proyectos independientes, recordando una vieja conversación (que ni yo mismo recuerdo), donde le decía que me iba a dar un año de plazo para ver si esto funcionaba o no (demonios, ella tiene una descarada memoria fotográfica).

En ese momento mi ego dijo en tono muy seguro: pues sí, voy a continuar; mi alma también decía lo mismo, pero con voz cansada y algo desanimada.

En esta misma semana, retomaba las caminatas matutinas al Parque (que abandono y retomo, vuelvo a abandonar y vuelvo a retomar) y llevé conmigo el teléfono buscando alguna charla motivadora que me levantara el ánimo.

Sale entonces un video en youtube de Elizabeth Gilbert (Comer, Rezar y Amar) hablando de consejos para el éxito. Realmente no hablaba de recetas de éxito, sino de su tropezado camino hacia el éxito y las cosas que la mantuvieron viva durante ese proceso. Ella contaba como fue rechazada por seis años de diferentes Editoriales que no publicaban su libro…SEIS AÑOS! Y entre varias cosas que rescato de aquel audio, estaban las dicotomías entre el alma y el ego.

“Esta bien escuchar al ego y complacerlo de vez en cuando”, decía Elizabeth, pero también acotaba que hay que escuchar al alma, porque cuando el ego se estrella contra los muros del fracaso, el alma es la que se acerca y te pregunta si quieres continuar o no. Digo te pregunta, porque si no quieres continuar, no va a pasar nada malo, pero si quieres continuar, aún sabiendo que te van a volver a dar otro sandwich de mierda con queso, no vas a morir…vas a estar bien.

A lo que me lleva esta reflexión, es a reconocer mis limitaciones y a aceptarlas; aceptar que me deshago fácilmente ante los “no”, que la tensión se manifiesta en mi hombro izquierdo cuando no logro el resultado esperado y que me enojo con facilidad con la impuntualidad. Estoy aprendiendo a tener conmigo mismo esas intensas conversaciones donde mis verdades parecen ser más grandes que yo e intentan hacerme aterrizar los pies sobre la tierra (la tierra que la sociedad conoce: trabajo, carro, viajes, éxito). A veces solo como helado por las noches y me voy a dormir, pero siempre con la curiosidad de saber, a dónde me llevará este camino; aquella curiosidad que me tiene hoy aquí queriendo más.

Hoy mi alma me ha preguntado otra vez: ¿quieres seguir intentándolo? Mira que si no funciona, todo va a estar bien…a lo que yo le respondí con voz pausada: Sí quiero.

Ya dejó de llover, así que es momento de regresar al Estudio y seguir equivocandome apasionadamente como solo yo sé hacerlo.

Debajo les dejo el link con la entrevista a E. Gilbert, que les ruego, no dejen de ver 😉

Ahoy!

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