De Festivales y otros Diluvios

Feliz Navidad! Feliz Año Nuevo! Feliz San Valentín!

Han pasado muchas cosas desde la última vez que escribí en este espacio, y ya se imaginarán lo agitada que fue esta temporada para mí.

Es demasiado lo que tengo que contarles, pero pienso que podemos ir poco a poco. Hoy por ejemplo es un día especial, puesto que tendré mi primera muestra individual en un Hotel-Restaurante llamado Tántalo en el Casco Antiguo, muy conocido por sus fiestas en el “Rooftop” y eventos artísticos como los “Artes Martes” del cual estoy participando en esta ocasión.

Quiero ir un poco para atrás para contarles como llegué hasta aquí. Luego de un agitado mes de diciembre, en el cual me di cuenta que mientras que para unos es un momento de vacaciones y fiestas en familia, para mí es una temporada muy alta de trabajo, me empecé a preparar para San Valentín y la Temporada de Verano, que involucra muchos Festivales al aire libre y visitas de muchos turistas.

Las últimas dos veces que participé de Ferias al aire libre, copiosas lluvias me acompañaron y alejaron mi interés de participar en estos eventos, pero en la última que participé que fue Macrofest, a pesar de la lluvia, rindió muchos frutos y aprendizajes.

No les voy a negar que al principio me dolía un poco la tarifa para participar en el evento, pero así como en este, me dolía gastar en cualquier tipo de evento; sin embargo, ver las inversiones como gasto, es un error que solemos cometer y otro más grande, es esperar que en estos eventos nos “vaya bien $$$” sin gastar mucho, lo que no es muy congruente. Si quieres impactar a tu audiencia, tienes que invertir también en el “look” del espacio donde vas a presentar.

Yo honestamente no esperaba mucho de este último Festival, más que recuperar al menos la inversión, pero realmente es a largo plazo cuando empiezas a ver frutos y este fue mi caso. Luego del Festival, varios interesados empezaron a contactarme para tratar de adquirir las obras y el caso que más me impresionó fue el de una chica que compró una tarjeta de cumpleaños, que luego dio conmigo llamando a Undercover Store, una de las tiendas donde tengo mercancía, para comprar otra tarjeta ya que la que tenía se había dañado. En ese momento me dije: Valió la pena la mojada!

Lo aprendido de esta experiencia tiene varias aristas, una de ellas es preveer en caso de lluvia (sobre todo si tu mercancía es papel en un 90%) y crear una experiencia para tu audiencia, más que levantar un puesto de venta de artículos. Ellos aprecian mucho los detalles y si eres un Taller de Arte hecho a la medida, como es la forma que he adoptado, es imperativo cuidar los mínimos aspectos. Nunca sabes quien se puede acercar a preguntarte por un botón hoy, y termine ofreciendote una exposición en Tántalo mañana!

Y así fue como el mar me trajo hasta esta nueva aventura. Recuerden siempre no solo amar lo que hacen, sino vivirlo, eso significa abrazar con amor lo bueno, lo malo y lo feo.

Ahoy.

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